'HOMENAJE A PEDRO CLARO MEURICE ESTIÚ'
Por Luis de la Paz, Diario Las Américas
Jueves, agosto 16 de 2012

"Le presento además, a un grupo creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas décadas y la cultura con una ideología". Estas valientes y lúcidas palabras pronunciadas por Mons. Pedro Meurice Estiú en Santiago de Cuba, durante la bienvenida al Papa Juan Pablo II, fueron tan intensas, que quedarán como uno de las alocuciones más enfáticas y precisas en torno a la realidad insular, señalando en su propio contexto las tensas relaciones entre cierto sector de la iglesia católica cubana y la dictadura castrista. Particularmente desde aquel año 1996 la figura de Mons. Maurice (1932-2011) ha sido objeto de admiración y devoción por parte de los cubanos, creyentes o no, que vieron expresadas sus propias inquietudes en la firme voz del prelado.

Algunos de sus seguidores y amigos han preparado un libro, Homenaje a Pedro Claro Meurice Estiú (Editorial Silueta, 2012), que es una selección de sus homilías y discursos, preparada por Humberto Esteve Abril y Eduardo Mesa, y que definen como: "un libro que intenta atesorar el legado espiritual de Mons. Pedro Meurice a la Nación Cubana en la Isla y en la Diáspora".

Además de la selección de sus homilías y discursos, esta edición recoge trabajos de algunas personas que estuvieron cerca de él y fragmentos de entrevistas, trazando en su conjunto una visión totalizadora sobre la figura y obra evangelizadora del arzobispo santiaguero.

El libro reúne tres textos fundamentales del sacerdote: el discurso de aceptación del título Doctor Honoris Causa por la Universidad de Georgetown (1999); las palabras con las que anuncia su retiro como arzobispo (2007) y la alocución de bienvenida al Papa Juan Pablo II (1996). Tres momentos grandiosos en su ministerio donde expresa el amor a su fe, a su pueblo y a su patria, lo que lo sitúa, por qué no (a veces nos resistimos a reconocer a nuestros contemporáneos), junto a hombres insignes como El Padre Félix Varela, pues en Pedro Meurice está presente la intensa voz de los forjadores de una identidad nacional.

Otros trabajos en este libro, de clérigos y laicos, se hacen eco de la labor sacerdotal de Meurice Estiú, destacando las del Pbro. Santiago Matheu, quien lo recuerda como: "un brillante orador, sus homilías eran recibidas con admiración y adhesión" y las de Mons. Agustín Román quien señala que: "Monseñor Meurice no sólo predicó a Jesucristo Dios y Hombre verdadero, sino que vivió radicalmente su Evangelio. No sólo predicó la Verdad sobre la Iglesia, sino que la defendió, y mucho tuvo que sufrir por ella".

Antonio Iglesias recuerda: "Vestía muy sencillo, habitualmente una camisa blanca de algodón y pantalones oscuros. Cuando por razones de la liturgia debía usar los atributos de su alta jerarquía, siempre escogía los menos ostentosos".

El escritor Jorge Domínguez cuenta una anécdota. Tras la visita papal, los obispos cubanos viajan a Roma para agradecer al Pontífice su estadía en la isla. Juan Pablo II saludó a cada uno de los asistentes y cuando se encuentra con Mons. Meurice, "le tomó las manos, se sonrió y se quedó mirándolo con aquellos implacables ojos polacos. Pedro Meurice -le dijo, y se quedó un momento en silencio, apretándole las manos-, ¡Así deben ser los arzobispos!".

Homenaje a Pedro Claro Meurice Estiú, es un libro que trasmite una sobrecogedora sensación de paz. Es como si el gran arzobispo nos bendijera desde estas páginas…

 
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