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¿TIEMPO
VENCIDO? DEFENSA DE LA PREMONICIÓN Luis de la Paz es un autor marcado hasta la determinación por su generación literaria, que es la del Mariel; y eso, a veces, puede significar un lastre, puesto que el peso específico de la misma es ideológico y no estético. De hecho, valores icónicos de esa generación, como Juan Abreu o Reinaldo Arenas, lo son por su extrema individualidad; una suerte de carisma y liderazgo, que les ha permitido incidir en su entorno como referencia obligada, justo por su expansiva libertad y no por su obediencia a un canon. Eso es grave, porque contrasta al autor con los valores de su tiempo; que en ese caso, como epítome del ilustracionismo moderno, se encuentran en postmoderna decadencia. Esta es la experiencia contradictoria que depara un libro como Tiempo vencido (Editorial Silueta, Miami, 2009); organizando unos dramas existenciales que envidiaría cualquier romántico, y que se prestan a retratar con eficacia los complejos y sutiles vericuetos del tiempo humano, pero que condesciende a hacerlo en sordina. Quizás, lo más probable, eso se deba a un respeto y una fidelidad desmedidos a figuras que se considera autorizadas; y que en medio de los escombros de la Modernidad, aún imponen el simplismo populista contra la arrobada iluminación del trance. De hecho, a Luis de la Paz se le ha comparado injustamente con valores de ese fraude estético que es el Realismo sucio cubano; sobre todo fuera de Cuba, donde ni siquiera tiene referentes ciertos, sin pasar del amaneramiento fútil que vampiriza lo político con el machismo prepotente de la cultura popular. Leer más |
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LUIS DE LA PAZ: "TIEMPO VENCIDO"
O LA DESGRACIA DE LA MEMORIA Una mano poderosa, sólida, descomunalmente furiosa me agarró del brazo, tiró de mí y con un tono que sólo invitaba a llorar de miedo me dijo: "¡Estás preso maricón! ¿Tú no sabes que en este país no se puede hablar con extranjeros?". Así
se dice en El hombre de lejos, relato que encabeza las quince
historias que se aprisionan en la obra más reciente de Luis de
la Paz: Tiempo vencido. Un logro más de la Editorial Silueta
y su director, el también hombre de letras, Rodolfo Martínez
Sotomayor. El hombre de lejos es un relato de contenido autobiográfico. En él, un niño que por su corta edad desconoce que vive en un país de sociedad férrea y totalitaria; dentro de una época en la que ver extranjeros en Cuba, provenientes de naciones democráticas, era inusual, y muy peligroso para el ciudadano común hablar y confraternizar con ellos, al llamado de una mujer, bella y olorosa, que busca una dirección se aproxima e intercambia con la señora, que lo intimida por la vestimenta y la tersura de su piel blanca, algunas palabras que en su azoramiento infantil nunca recordará. Y es entonces, cuando la extranjera, dejando una estela de irrealidad, prosigue su camino, que al pequeño, que no es otro que Luis de la Paz, le sucede lo que describe el fragmento narrativo que inicia esta reseña. Leer más |
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LUIS DE LA
PAZ: DE LO COTIDIANO A LO EXTRAORDINARIO En "Tiempo vencido", de la Paz resume la tragedia del cubano, sin hacer de la misma el centro de su narrativa, pues prefiere reservar la carga política a la intuición, situándola sólo como punto de partida ("nada es ajeno bajo el sol") y limitada a un fin localizador, lo que con la nueva tecnología podría semejarse a una GPS (Global Positioning System). De la Paz está más acá de la llamada Generación del Mariel. Aunque coincida y sea parte de ella ha sobrepaso el desgarre de Reinaldo Arenas. En su obra, la zozobra, la angustia por la pérdida del suelo natal, la desconexión obligada con lo de uno es peldaño para ascender a esta otra realidad, cargada de lo doméstico, de lo diario. En definitiva, cubanos o no cubanos, todos somos parte de la humanidad, integrada por gentes simples, con o sin relaciones abigarradas, desconocidas para unos y "pan de cada día" para otros. "A veces me despojo de lo que llevo puesto por instinto, pues de antemano sé que más tarde volveré a la calle y tendré que vestirme de nuevo", dice en "Viejos amigos". Leer más |
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'TIEMPO VENCIDO'
DE LUIS DE LA PAZ CREA UN TIEMPO NUEVO Es significativo que el arte de la narrativa cuente con muy buenos cuentistas cubanos. Luis de la Paz es uno de ellos. El cuento podrá ser una fórmula para regresar al pasado con la memoria, pero también es un género que crea otro tiempo nuevo ideal, y que en los relatos de De la Paz en su libro Tiempo vencido (Editorial Silueta) ejemplifica uno de los mayores encantos del género. En La otra cara de la luna, por ejemplo, refleja de modo escueto el posible regreso de un escritor afamado del exilio al paraninfo de la Universidad de La Habana, frente a su verdadero público y para mostrar su éxito; pero en la realidad del cuento cumple justicieramente con el leit motif de su obra literaria. Como en cada relato de este escritor, éste tiene un final abrupto e irónico, un anticlímax, la perfecta solución o denouement al misterio de la historia. 'PROMOCION
DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA' EN EL CCE |
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TIEMPO VENCIDO Si se hiciese una antología del cuento cubano, la selección colocaría nuestra cuentística en los primeros rangos de la cuentística de estos tiempos. Otro tanto sucedería con la poesía desde nuestro siglo XIX. Y en menor grado, la novela, género en el que contamos con obras de primer rango. Va de suyo que ese reconocimiento siempre ha dependido de factores ajenos a las calidades de la obra. Son, fundamentalmente, el marco geográfico en que se hicieron (y hacen) esos textos y factores políticos, económicos y las perspectivas predominantes en los marcos culturales, editoriales y académicos internacionales. Sin
lugar a dudas, la trágica situación que atraviesa nuestro
país, en el que impera la más férrea censura y,
como natural y dolorosa consecuencia, la autocensura, ha hecho que la
producción literaria cubana haya alcanzado una magnitud numérica
que creo única en la historia de nuestra literatura. En ese espectro
se han escrito obras excelentes. De igual manera, obras mediocres y
otras tantas que están muy por debajo de la mediocridad. Corresponderá
a la crítica definir objetivamente calidades. Estoy seguro que
en ese arduo proceso destacará un buen número de libros
que integran por derecho propio nuestro patrimonio cultural y literario.
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TIEMPO DOBLEMENTE
VENCIDO La pérdida de la inocencia, la fragilidad de la existencia y la familia son algunos de los temas que Luis de la Paz aborda en su tercer libro de narraciones titulado Tiempo vencido. Obra publicada por Editorial Silueta que presentó ante un nutrido público en el Centro Cultural Español el pasado miércoles. Rodolfo Martínez Sotomayor, escritor y presidente de la casa editorial, alegaba los valores de la obra que lo impulsaron a publicar el libro, mientras el poeta, dramaturgo y novelista José Abreu Felippe presentaba un importante recuento de la vida literaria del escritor, así como algunas de las sensaciones que la lectura de Tiempo vencido provocó en él. Una de ellas fue comprobar una vez más, que ya existe una literatura donde Miami y La Habana se disputan el protagonismo, donde los personajes pasan de una a otra sin muchas transiciones y donde se habla de un tiempo donde la dictadura (de los Castros en Cuba) es cosa del pasado. Leer más |
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LUIS DE LA
PAZ Y EL TIEMPO IMAGINARIO Tiempo vencido es el libro más reciente del escritor cubano Luis de la Paz (La Habana, 1956). Desde Miami -ciudad en que vive desde su salida de Cuba a través del puente marítimo del Mariel- el autor entrega a la Editorial Silueta una compilación de quince cuentos cuya trama queda situada, indistintamente, en su ciudad de origen y en la que desde hace tres décadas es su ciudad de adopción. La participación del narrador en proyectos relacionados con la literatura explica el cuidado con que ha trabajado estos cuentos. Con anterioridad Luis de la Paz había formado parte del consejo de redacción de las revistas Mariel (1983-1985), Nexos (1998-2001) y El Ateje (desde el 2001). Compiló textos de algunos escritores cubanos relacionados con Reinaldo Arenas también en el 2001 y mantiene dos secciones sobre literatura y arte en el Diario Las Américas. De su propia cosecha son igualmente dos libros de relatos: Un verano incesante (1996) y El otro lado (1999). Leer más |
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TIEMPO VENCIDO, NUEVA PUBLICACIÓN Tiempo vencido (Editorial Silueta 2009) es un libro que puede leerse prácticamente de un tirón, pero merece ser leído sin prisa para disfrutarlo a plenitud y también asimilarlo. Quince cuentos que rondan la supervivencia y se vanaglorian con todo derecho de haberla vencido. Cuentos precisos como El hombre de lejos, que aborda la pérdida de la inocencia en un medio adverso; La pared frente al flamboyán, que evoca a la fragilidad de la existencia como protagonista; o Después del noticiero, que tiene por argumento a la familia por encima del mal recuerdo. El tiempo, cuyo paso hay quien asegura es el mejor consejero, vuelve a ser uno de los ingredientes en la escritura del autor cubano exiliado en Miami, de quien conocimos antes Un verano incesante y El otro lado, ambos publicados por Ediciones Universal. "Definitivamente en los relatos de Tiempo vencido hay curiosas, inquietantes y atentas visitaciones al tiempo. En algunos de los textos se aprecia un morboso y curioso interés por indagar en los efectos que el tiempo ejerce en la cotidianidad de las personas", explicaba Luis de la Paz, a lo que agregaba "muchas de estas preguntas me las hice tras la muerte de mi madre, momento crucial en mi existencia". Leer más |
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TIEMPO RECOBRADO Tiempo vencido podría titularse Evocaciones, o El tiempo recobrado. Un libro recorrido por la urgencia de los recuerdos, que conducen la narración apenas sin tropiezos, aceleradamente. Con él su autor, Luis de la Paz, vuelve a regalar a sus lectores una obra cimentada en el rigor, la evocación minuciosa y una cadencia estilística precisa, que le aseguran un lugar entre los narradores más importantes del exilio cubano. Quince cuentos concisos, parafraseando el título de Juan Cueto Roig, conforman Tiempo vencido (Editorial Silueta, Miami, 2009). Un libro veloz que merece ser leído sin prisas. Sobresalen relatos como La pared frente al flamboyán y Después del noticiero -una pieza de antología-, en los que la precisión de una narrativa agobiada, cruda, a ratos implacable, consigue meter al lector en la atmósfera opresiva que recrea, obligándolo a participar de la historia. Otra cosa es La otra cara de la luna, un divertimento impredecible y perfectamente diseñado, como también lo es A la carta, de los cuentos más breves del libro. Leer más |
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